Vacío

Esta mañana, mientras desayunábamos, y en una de las múltiples conversaciones que entablamos mi marido y yo sobre nuestra hija y todo lo que sucede a su alrededor, hemos llegado a esta reflexión/pensamiento en voz alta:

¿De verdad resulta necesario que nos veamos en la tesitura de explicar los duelos vividos por nuestros hijos e hijas que darían sentido a algunas de sus conductas o dificultades en algunos aspectos, sobretodo de tipo afectivo?.

Tristemente para mí, la respuesta es SI. No porque considere que debamos hacerlo. Sino porque en algunas ocasiones o con algunas personas, no nos queda otra.

Quizá por mi bagaje personal o profesional me resulta una obviedad, pero me cuesta creer que resulte tan difícil ponerse en el lugar de un niño o niña que ha sido adoptado. Cualquiera de los motivos que se nos puedan pasar por la cabeza y que hayan podido tener que ver en la historia de un menor hasta su adopción, implica una historia de pérdida.

Y si hablamos de pérdida hablamos de duelo. Y si hablamos de duelo se nos vienen muchas ideas a la cabeza de cómo afrontarlo. Todos hemos pasado por alguno y lo hemos superado, ¿no?. Pero ¿qué pasa con los traumas vividos de forma precoz?; ¿qué pasa con el trauma que supone para un bebé de un mes de edad que llora y nadie acude a calmar su llanto y cubrir sus necesidades afectivas?; ¿qué pasa con ese niño o niña que hasta su adopción pierde al menos en dos ocasiones a sus figuras de referencia, las que deben proporcionarle seguridad?; ¿qué pasa con la pérdida que no se recuerda pero se siente?.

A pesar del mito, el hecho de que sean pequeños, incluso bebés, no les libra del dolor, por el contrario, complica el abordaje del duelo. Por no poder partir de recuerdos, por carecer de información, por encontrarse esa pérdida en una especie de VACÍO.

Y los padres y madres nos encontramos en el reto, inmenso reto, de ayudarles a elaborar ese duelo. Principalmente a través de un apego seguro que les de la confianza de indagar en ese vacío y aprender a llenarlo de todo aquello que les ayude a ser felices. ¿Sabremos padres y madres ayudarles a encontrar el “tapón” adecuado para ese vacío?.

Os invito a ver este vídeo.

Y os recomiendo el cuento de Anna Llenas: Vacío. Es un cuento que habla de la resiliencia, o la capacidad de reponerse a la adversidad y encontrarle un sentido  (lo podéis encontrar aquí)

Quizá este cuento os ayude a establecer una conversación de tipo emocional con vuestr@s hij@s y quizá también con algunos adultos a quienes le cuesta un poco ponerse en el lugar de otros, aunque sean niñ@s.

 

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