Soñar y luchar

Recuerdo cuando llegaban estas fechas y sólo pensaba en el plan de Nochevieja: dónde viajaría, con quién lo haría, cuánto de bien lo pasaríamos, qué me pondría… Luego llegaron los años en los que empezamos a soñar tímidamente con emprender el camino hacia nuestra familia.  Y cómo dice un buen amigo, en algún momento me convertí en “una madre”, de esas que nunca llama a los niños de la familia por su nombre a la primera, que escribe los mensajes incompletos por las prisas, que dice cosas como “al final lloráis”, “dónde va estar, en su sitio, pero ¿has buscado?”, de esas que se acercan estas fechas y hace el famoso balance, y desea para todos los suyos.

Se acaba el año y pienso en aquellas cosas que no han salido como esperaba, en los proyectos que me propuse emprender y he dejado aparcados, o sustituido por otros, en las renuncias personales o profesionales, pero por encima de todo eso aparecen los momentos mágicos que he vivido este año.

Ahí están todos esos días de 24 horas juntas, de jugar, de momentos cotidianos, de hablar, de conocernos y entendernos, de hacer más llevadera la famosa “aDOSlescencia”, de aprender de ella, de fortalecer nuestro vínculo, de trabajar en su autoestima. De vivir sin prisa.

Y para nosotros quedan los momentos de echar de menos a papá para recibirle corriendo con los brazos abiertos y saltos de alegría. Nuestros planes familiares, alimentando una complicidad a tres que nunca hubiera imaginado.

Agradecida por todo el cariño que recibimos de familiares y amigos, por su apoyo incondicional y su presencia en las situaciones destacadas pero, sobretodo, en el día a día.

Afortunada por esas personas que han llegado o han crecido en nuestras vidas este año. Las que nos ha hado el mundo de la adopción, instagram o los ratos de parque (todas ellas gracias a tí, pequeña).

Aterrorizada y hundida cuando sentí que alguien importante que me acompaña desde niña nos dejaba, impresionada por su capacidad de lucha, por lo que son capaces de mover nuestros hijos, valorando más si cabe la amistad, la vida y las segundas oportunidades.

Y después de este repaso, “una madre” diría… “virgencita que me quede como estoy”. Pero si algo he aprendido en estos años es que nada viene regalado, que si nos sigue pasando tanto bueno es porque no dejamos de soñar y de luchar.

Así que sueño que este año me siga dando todo esto y más. Sueño con seguir soñando, con seguir valorando lo que tenemos, que no es poco. Sueño encontrar la valentía y la energía para hacer que nuestra familia siga creciendo. Sueño con que suene el teléfono para todos los que estáis esperando esa llamada. Sueño que el camino que escogimos sea más fácil emocionalmente, que la sociedad nos acompañe.

Si me pongo idílica sueño intensamente en un mundo mejor en el que todos los niños y niñas crecen felices en sus familias de origen, en su lugar de origen. Si piso tierra firme sueño que las autoridades, las instituciones y la sociedad trabajen en la misma dirección, para que ningún niño crezca en desprotección (“cuando la navidad no se vive en familia” Madreesfera). Sueño una familia y una infancia feliz para cada uno de ellos.

Y lucharé para que mi hija siga creciendo feliz. Lucharé para pueda seguir disfrutando de su familia y amigos como hasta ahora, que su red siga creciendo a través de vínculos sólidos y seguros. Seguiré luchando por crecer, aprender y ser mejor madre cada día. Lucharé por un entorno libre de prejuicios o por ser capaz de responder a ellos de la mejor manera, la más sana para ella, la más constructiva. Este año ya espero muchas preguntas que espero saber responder para que comience a construir su historia y su identidad de la forma más positiva posible. Lucharé por no demorarme en esta tarea y “educar” a mi entorno para que complemente nuestro esfuerzo. Lucharé para que ella me vea luchar.

Y lucharé para que las familias que han iniciado su camino no se sientan solas, intentaré seguir aquí escribiendo mientras pienso en cuánto me hubiera ayudado a mí alguien en alguna parte que entendiera mis motivaciones, mis miedos y mis altos y bajos, ahí estaremos en @desenredandoelhilo, a vuestro ladito en el camino. Tiraremos con vosotros de esos hilos. Lucharé para que no os sintáis perdidos, para que no se os olvide que el camino que os llevará a casa no es fácil, pero merece la pena.

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FELIZ 2017

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